Se trata de La vida privada de Sherlock Holmes (The
Private Life of S.H.), de Billy Wilder. No está basada en una concreta obra sino en
el continuo holmesiano. La intriga, fatal. A ver si sintetizamos esa cosa.
Cierta belleza desea
obtener un hijo de Sherlock, el cual tiene la cabeza en otro asunto y sólo le faltaba
eso; para quitársela de encima, se declara homosexual (esa tontería la glosábamos en otra página). Y hay un segundo episodio, en el que Holmes
(por lo visto con la cabeza más despejada) va y cae enamoradísimo en las redes de una
espía alemana. Y sí, por fin aparece Nessie, como nunca en el Canon, ya dijimos.
Holmes, por cierto y para
variar, queda como un aburrido (pero eso no lo dijimos),
un melancólico tal que llega a la droga. Faltaba más, vestido con el gorrito falsario y
fumando pipa calabaza, ambas cosas que tampoco proceden, dijimos
en su lugar.
Como curiosidades, la
película propiamente dicha tenía 3 horas y media, pero la productora, norteamericana, la
dejó en 125 minutos, esto es, el corte fue de un 40 %. Sensacional y más hacérselo al
buen director Wilder. Aunque podría haber seguido el corte, para llegar a tales
resultados. Olvidaba : la película resultó un enorme fracaso, apenas tres semanas en la
cartelera. Una venganza, habrá que suponer, del inmortal.
Y es que el Canon está para algo. |
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La vida privada de Sherlock
Holmes (The Private Life of S.H.). director, Billy Wilder; guionistas, Billy Wilder, I.A.
Diamond. música, Miklós Rózsa. United Artists, 1970.

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