XXII.
La Mujer : Irene Adler. Mala pero no demasiado mala; respetada por Holmes pues una vez le ganó. El Malo. Tópicamente, el malo más popular ha casi borrado el resto, lo cual es gran injusticia pues el resto son tan malos como el primero. Concretemos : El Malo por excelencia es el Dr. Moriarty, reiteradamente apodado "El Napoleón del Crimen" (al respecto, recuérdese el terror pánico que los ingleses de la época y en especial anteriores, tuvieron a Bonaparte. De forma que llamarle Napoleón del Crimen era el no va más). Sherlock y Moriarty lucharon a brazo partido en aquella catarata suiza que presuntamente y durante algunos años fue la tumba de Holmes. Siguen los malísimos : el Coronel Moran, "el segundo más peligroso hombre de Londres". Algo descolocado de los dos anteriores está Charles Augustus Milverton, "el peor hombre de Londres". Nada lejos queda Stapleton, ahora sin apodo. Y a propósito, tanto decir "el más" revela que ACD estaba poco dotado para la estadística (como para imaginar el podio con varios malísimos primeros ganadores apretándose, alguien como segundo, nadie como tercero y un tropel no menos siniestro en derredor) claro que no se puede pedir todo. El Tonto : típicamente el inspector Lestrade, de Scotland Yard, que no da una el pobrecito, siempre se equivoca. El Falso tonto : Watson. Una injusticia. La falsa frasecita, Elemental, querido Watson, jamás dicha por Sherlock, le acentúa como infausto. Pues al contrario, si bien es personaje varios peldaños por debajo de Sherlock al que siempre glosa admirativamente, en nada es tonto y menos en tanto trasunto (algo rebajado, convengamos) del propio autor de las criaturas, ACD. Que eso sea así, que ACD proyectase sus frustraciones o su lado pequeño, sobre un personaje secundario cual Watson, es otro asunto. Pero levantemos la reputación de Watson al respecto. Aunque tampoco sea un angelito, que se perdía por el juego de naipes con apuestas. El Protagonista
: se sorprenderá quizás el lector sabiendo que, en palabras de Watson, Sherlock es
calificado y no una vez sino varias como El hombre más sabio y más bueno que jamás
conocí? Pues la bondad del muy frío Holmes queda más bien por descubrir. Sabio en
su campo, la bondad ni se le supone.
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