De l´horrible danger de la lecture

Del horrible peligro de la lectura    (trad.)

 

las enfermedades contagiosas, y la forma de prevenirlas, nosotros seríamos muy desgraciados por librarnos de la peste, lo que resultaría un enorme atentado contra los designios de la Providencia.

Por estas causas y otras, para la edificación de los fieles, y por el bien de sus almas, les prohibimos y decimos que jamás lean ningún libro, bajo pena de condenación eterna. Y para evitar que les llegue la tentación diabólica de instruirse, prohibimos a los padres y a las madres que enseñen a leer a sus hijos. Y para prevenir cualquier desobediencia a nuestras órdenes, les prohibimos concretamente pensar, bajo las mismas penas; encomiamos a los auténticos creyentes que denuncien ante nuestra autoridad a cualquiera que hubiera pronunciado cuatro frases bien ligadas, de las que pudiera inferirse un sentido claro y sin dudas. Ordenamos que en todas las conversaciones se utilicen términos que nada signifiquen, según los antiguos usos de la Sublime Puerta. 

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