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que mantienen a la nación en un
feliz estupidez; habría en estos libros la imprudencia de dar justicia a
las buenas y a las malas acciones, y recomendar la equidad y el amor a la
patria, lo que es visiblemente contrario a los derechos de nuestra
posición.
4.- Ocurriría a continuación que
miserables filósofos, bajo falaz pretexto, aunque digno de castigo,
iluminen a los hombres y los hagan mejores, vendrían a enseñarnos
peligrosas virtudes, cuya existancia no debe jamás conocer el pueblo.
5.- Podrían, aumentando el respeto que tienen
por Dios, imprimir escandalosamente que ha llenado todo con su presencia,
disminuyendo el número de peregrinos a la Meca, con gran detrimento de la
salud de las almas.
6.- Llegaría, sin duda, que a fuerza de leer a
los autores occidentales que han estudiado

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