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conocidos por su celo contra el
espíritu, ha parecido bueno a Mahoma y a nosotros, condenar, proscribir,
anatematizar el dicho infernal invento de la imprenta, por las causas
abajo dichas.
1.- Esta facilidad de comunicar
sus pensamientos tiende evidentemente a disipar la ignorancia, que es la
guardiana y la salvaguardia de los estados bien gobernados.
2.- Es de temer que entre los
libros traídos de Occidente, no dejen de encontrarse algunos sobre la
agricultura y sobre los medios de perfeccionar las artes mecánicas, cuyas
obras podrían a la larga (no lo quiera Dios) despertar el genio de
nuestros cultivadores y manufactureros, incitar su laboriosidad, aumentar
sus riquezas, e inspirarles un día alguna elevación del alma, algún amor
por el bien público, sentimientos absolutamente opuestos a la sana
doctrina.
3.- Ocurriría finalmente que
tendríamos libros de historia desprovistos de hechos maravillosos

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